El Consejo General de Economistas de España (CGE) ha presentado un estudio que pone cifras, contexto y argumentos económicos a un mensaje claro: España necesita reforzar la planificación, el mantenimiento y la modernización de sus embalses. Estas infraestructuras no solo almacenan agua; sostienen buena parte del tejido productivo del país, garantizan el abastecimiento urbano y ayudan a prevenir daños derivados de fenómenos climáticos extremos.
Según el informe, sin la capacidad reguladora de los embalses, el país solo podría usar entre un 7 % y un 9 % del agua disponible con garantías. Con regulación, ese porcentaje sube hasta el 38-47 %, lo que marca la diferencia entre una economía viable y una paralizada por falta de recursos hídricos.
El agua regulada sostiene miles de empleos y sectores clave
El estudio calcula que los beneficios económicos derivados de la disponibilidad de agua regulada superan los 55.000 millones de euros anuales. Esta cifra incluye:
- Cerca de 40.000 millones de euros de facturación en agricultura y energía.
- Unos 15.400 millones de euros en valor añadido dentro de la industria agroalimentaria.
- Más de 530.000 empleos asociados directamente a sectores dependientes del agua regulada.
Esto explica por qué los embalses son considerados infraestructuras estratégicas. España es un país con una pluviometría baja e irregular, y esa variabilidad hace que la economía dependa estructuralmente de la capacidad de almacenar agua en épocas húmedas para utilizarla en periodos secos.
En palabras del presidente del CGE, Miguel Ángel Vázquez Taín, reforzar y modernizar estas infraestructuras es clave para afrontar los retos del cambio climático, la transición energética y la seguridad alimentaria.
Regadío, energía y abastecimiento: una dependencia estructural
El regadío es uno de los sectores en los que la importancia de los embalses resulta más evidente. España cuenta con 3,6 millones de hectáreas regadas, que generan el 65 % de la producción agraria pese a ocupar solo el 22 % de la superficie cultivada. Sin embalses, tres cuartas partes de estas zonas serían inviables.
El abastecimiento urbano también depende de forma mayoritaria del agua regulada: el 70 % proviene de aguas superficiales almacenadas en embalses. Sin regulación, el suministro, la calidad del agua y la estabilidad de los sistemas urbanos estarían comprometidos.
En el sector energético, aproximadamente un tercio de la electricidad producida en España requiere agua regulada. La hidráulica representa un 11 % de media, y una gran parte de la nuclear y térmica dependen de la estabilidad en la disponibilidad de agua para refrigeración. El informe advierte de que sin embalses se pondría en riesgo la continuidad y seguridad del suministro eléctrico.
Más que un debate ambiental: biodiversidad y protección frente a inundaciones
Aunque los embalses han tenido impactos ambientales —como la inundación de valles y la alteración de ecosistemas fluviales—, el estudio recuerda que también se han convertido en espacios de valor ecológico. Más de la mitad presentan algún grado de solapamiento con áreas protegidas y muchos son hábitats de especies acuáticas dentro de la Red Natura 2000.
Además, cumplen un papel clave en la laminación de avenidas: reducen notablemente el impacto de crecidas y los daños por inundaciones. La DANA de Valencia de 2024 mostró de forma contundente que la falta de inversión y planificación en infraestructuras eleva el coste económico y social de estos episodios.
Un llamamiento a invertir, modernizar y planificar mejor
Para los economistas del CGE, la conclusión es evidente: los embalses deben considerarse una política económica de primera magnitud.
Recomiendan:
- Reforzar su planificación y mantenimiento.
- Modernizar las infraestructuras existentes.
- Complementar su papel con soluciones innovadoras como la reutilización y la desalación.
- Integrar estas medidas en una estrategia nacional del agua que priorice sostenibilidad y resiliencia.
España vive una paradoja: un clima cada vez más volátil y una economía muy dependiente del agua regulada. Esto hace que la gestión del agua no sea solo un asunto ambiental, sino un factor central para la competitividad, el empleo y la estabilidad del país.
FAQ
¿Por qué los economistas consideran esenciales los embalses?
Porque permiten regular hasta un 47 % del agua disponible, garantizando el regadío, el suministro urbano y parte del sistema energético.
¿Qué sectores dependen más del agua regulada?
El regadío, la agroindustria y la energía. Solo en agricultura y energía se generan cerca de 40.000 millones de euros al año.
¿Los embalses solo tienen impactos ambientales negativos?
No. Aunque modifican ecosistemas, muchos forman parte de áreas protegidas y son refugios de biodiversidad.
¿Qué recomiendan los economistas?
Planificación, mantenimiento, modernización y complementar embalses con reutilización y desalación.
Fuentes
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Los economistas piden reforzar la planificación y el mantenimiento de los embalses, e invertir en su modernización (Consejo General de Economistas, 28/11/2025): https://economistas.es/cust_notas/28-de-noviembre-de-2025-los-economistas-piden-reforzar-la-planificacion-y-el-mantenimiento-de-los-embalses-e-invertir-en-su-modernizacion/








