Las plataformas digitales laborales —las apps que conectan clientes con personas que realizan tareas bajo demanda— han transformado silenciosamente el mercado laboral español. Su crecimiento es evidente, pero su funcionamiento interno sigue siendo opaco.
El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), a través del artículo «El trabajo a través de las plataformas digitales laborales en España» de Fernando Rocha (2023), ofrece una de las radiografías más completas disponibles hoy.
Qué es exactamente una plataforma digital laboral
Según el SEPE, estas plataformas son empresas que organizan trabajos remunerados mediante algoritmos y herramientas digitales. Intermedian entre cliente y trabajador, gestionan encargos concretos y fragmentados, y funcionan tanto en tareas presenciales (reparto, transporte, cuidados, limpieza) como en tareas virtuales (traducción, diseño, etiquetado de datos, consultoría…).
En esencia, no crean empleo tradicional, sino un modelo de externalización altamente flexible y difícil de medir, porque las empresas no están obligadas a aportar datos sobre actividad o número de trabajadores.
Cuántas plataformas hay en España y qué tipo de empresas son
El SEPE utiliza una base de datos elaborada para la Comisión Europea, que permite dimensionar el fenómeno:
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516 plataformas activas en la UE-27 (2021).
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226 en España, situando al país entre los que más plataformas concentran.
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77 % de origen extranjero.
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2 de cada 3 llevan menos de diez años activas.
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La mayoría opera en un solo sector, pero existen plataformas multisectoriales.
En España, las actividades donde más plataformas operan son:
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Servicios auxiliares y administrativos (limpieza, call centers, jardinería…).
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Servicios profesionales (consultoría, diseño, traducción, publicidad…).
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Actividades artísticas y recreativas (cultura, deporte, espectáculos).
Este mapa muestra que el fenómeno va mucho más allá del reparto o del transporte.
Cuánta gente trabaja realmente en plataformas
Aquí aparece la mayor dificultad: falta información oficial. No hay variables específicas en las estadísticas laborales y las propias plataformas no ofrecen datos. Por eso, las estimaciones varían según el estudio.
El SEPE destaca dos referencias:
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La encuesta europea COLLEEM: España habría pasado del 12 % al 18 % de adultos que realizan algún trabajo en plataformas entre 2017 y 2018.
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Una encuesta posterior cifra en 4 millones las personas que trabajaron a través de plataformas en España entre 2020 y 2021, situándola como segundo país de la UE-27.
No todas estas personas dependen exclusivamente de este trabajo. Por ello, el SEPE utiliza una clasificación muy útil:
Tabla: Tipos de participación en plataformas (según tiempo e ingresos)
| Tipo de participación | Horas semanales / Frecuencia | Peso en los ingresos | Qué significa |
|---|---|---|---|
| Esporádica | Menos de 1 vez al mes | Irrelevante | Conexiones puntuales, ingresos mínimos |
| Marginal | <10 h/semana | <25 % | Complemento muy limitado |
| Secundaria | 10–20+ h/semana según caso | 25–50 % según horas | Ingreso importante pero no principal |
| Principal | >20 h/semana | >25–50 % | La plataforma es la fuente clave de ingresos |
En España, el grupo secundario es el más numeroso: personas que combinan la plataforma con otros trabajos, pero para las que el ingreso ya es significativo.
Cómo son las personas que trabajan en plataformas
Como explica el SEPE, el perfil no es homogéneo, pero sí hay patrones claros:
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Más jóvenes que la media.
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Mayor peso de hombres, salvo en tareas virtuales y de cuidados.
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Mayor presencia de personas con alta cualificación, sobre todo en trabajo online.
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Alta participación de población migrante, incluida población en situación irregular en sectores como reparto o cuidados.
Esta combinación desmonta la idea de que la economía de plataformas es un nicho exclusivo de empleos de baja cualificación: conviven perfiles muy distintos, desde profesionales cualificados a personas en situación de vulnerabilidad.
Los principales problemas: precariedad y falta de información
El análisis del SEPE es claro: existen déficits importantes de trabajo decente. Entre ellos:
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Ingresos bajos, inestables e impredecibles.
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Horarios irregulares y necesidad de estar disponible muchas horas.
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Riesgos para la salud y seguridad, especialmente en reparto.
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Dificultad para acceder a protección social, especialmente si se clasifican como autónomos.
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Baja o nula representación colectiva.
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Asimetría de poder frente a la plataforma: algoritmos, puntuaciones, desactivaciones unilaterales.
A ello se suma un problema estructural: no hay datos suficientes para evaluar con rigor la magnitud y las condiciones de este tipo de empleo. El SEPE señala la necesidad de mejorar encuestas oficiales, crear sistemas de registro y avanzar en metodologías comunes.
Conclusión
Las plataformas digitales laborales no son todavía mayoritarias, pero sí un componente creciente y decisivo del mercado laboral español. Su peso en varios sectores, la diversidad de perfiles y la falta de datos fiables plantean desafíos para la regulación, la protección social y el debate sobre precariedad. Entenderlas bien es clave para garantizar que la innovación digital no vaya acompañada de una degradación de las condiciones de trabajo.
Fuentes
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SEPE – Servicio Público de Empleo Estatal. El trabajo a través de las plataformas digitales laborales en España. Febrero 2023.








