El inicio de 2026 llega con un escenario macroeconómico más estable que en ejercicios anteriores, pero no exento de incertidumbres. Tras varios años marcados por la inflación, la crisis energética y las tensiones geopolíticas, la economía española afronta el nuevo ejercicio con una base más sólida, aunque condicionada por una serie de riesgos que podrían alterar las previsiones de crecimiento.
El Informe de Situación de la Economía Española 2025, elaborado por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, identifica los principales factores de riesgo que podrían influir en la evolución económica durante 2026 y los próximos años.
Un entorno internacional más fragmentado
Uno de los principales riesgos señalados por el informe es el deterioro del entorno internacional. El aumento de las tensiones geopolíticas, los conflictos regionales y la creciente fragmentación del comercio mundial configuran un escenario menos favorable para el crecimiento global.
Para una economía abierta como la española, un empeoramiento del contexto internacional podría traducirse en una menor demanda externa y en un impacto negativo sobre las exportaciones de bienes. Aunque el sector servicios —especialmente el turismo— mantiene un buen comportamiento, la incertidumbre global sigue siendo un factor a vigilar.
Tensiones comerciales y política arancelaria
El informe advierte también del riesgo asociado a un posible endurecimiento de las políticas comerciales a nivel internacional. El aumento de barreras arancelarias o medidas proteccionistas podría afectar a los flujos comerciales y a las cadenas de suministro, encareciendo costes y reduciendo la competitividad.
En este contexto, la diversificación de mercados y la resiliencia de las empresas exportadoras serán elementos clave para mitigar el impacto de posibles shocks comerciales.
Inflación: riesgo de persistencia
Aunque el escenario central contempla una moderación progresiva de la inflación hacia el objetivo del 2 %, el informe no descarta episodios de repunte inflacionario. Factores como la evolución de los precios energéticos, las materias primas o las disrupciones en las cadenas de suministro podrían retrasar la normalización de los precios.
Una inflación más persistente de lo previsto afectaría al poder adquisitivo de los hogares y podría condicionar el consumo y la inversión, además de prolongar un entorno de tipos de interés elevados.
Política monetaria y condiciones financieras
La evolución de la política monetaria sigue siendo un factor de riesgo relevante. Un mantenimiento prolongado de condiciones financieras restrictivas podría limitar el acceso al crédito y frenar determinadas decisiones de inversión, especialmente en sectores intensivos en financiación.
El informe subraya que la estabilidad financiera y la evolución de los tipos de interés serán determinantes para sostener el crecimiento económico en 2026.
Demografía y mercado laboral
A medio plazo, los factores demográficos representan uno de los principales retos estructurales de la economía española. El envejecimiento de la población y la reducción de la población en edad de trabajar podrían limitar el potencial de crecimiento si no se compensan con aumentos de productividad o con flujos migratorios suficientes.
La integración efectiva de la población inmigrante en el mercado laboral y la mejora del capital humano aparecen como elementos clave para mitigar este riesgo y sostener el crecimiento del empleo.
Vivienda y costes estructurales
El informe también señala la evolución del mercado de la vivienda como un posible foco de tensión. El encarecimiento de los precios y la escasez de oferta en determinadas zonas pueden afectar tanto al bienestar de los hogares como a la movilidad laboral, con efectos indirectos sobre la productividad y el crecimiento.
Abordar estos desequilibrios será fundamental para evitar que se conviertan en un freno estructural para la economía.
Capacidad de respuesta ante los riesgos
Pese a estos factores de incertidumbre, el informe destaca que la economía española parte de una posición más sólida que en crisis anteriores. El equilibrio macroeconómico, la mejora del mercado laboral y la posición financiera frente al exterior proporcionan un margen de maniobra mayor para afrontar posibles perturbaciones.
La clave estará en la capacidad de anticipación y en la adopción de políticas económicas que refuercen la productividad, la competitividad y la cohesión social.
Un escenario de cautela, no de alarma
El cierre del ciclo navideño y el arranque de 2026 dibujan un escenario económico de cautela, pero no de alarma. Los riesgos existen y están claramente identificados, pero la economía española afronta el nuevo año con fundamentos más sólidos y una mayor capacidad de adaptación.
El seguimiento de estos riesgos y su gestión adecuada serán determinantes para consolidar el crecimiento y evitar que la incertidumbre global se traslade de forma significativa a la economía doméstica.
Fuentes
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Informe de Situación de la Economía Española 2025. Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
https://portal.mineco.gob.es/es-es/economiayempresa/EconomiaInformesMacro/Documents/Informes%20de%20previsi%C3%B3n%20y%20programaci%C3%B3n/Informe-Situacion-2025.pdf








